Blocao95 Otumba

Esta navaja es la Blocao «Batalla de Otumba»

Una navaja táctica, brava y colorida como los antiguos guerreros aztecas a los que se enfrentaron los hombres de Cortés en aquella famosa batalla.

Tiene el clip y sus 9cm de hoja de acero damasco Inoxidable de Balbachdamast. Está montada sobre forros de titanio 6al-4v, con virolas de mokume negro y cachas de fibra de carbono custom

Disponibilidad: No disponible

Si quieres cambiar algún elemento, puedes personalizarlo. (Su precio variará según el pedido)

1.690,00
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Detalles del producto

Esta navaja es la Blocao Batalla de Otumba.

 

Para la hoja y el clip he elegido un acero damasco inoxidable de la casa Balbach. Tiene 90mm de hoja de 4mm de grueso con un vaciado cóncavo con punta tanto plana. Una hoja muy cortadora y a prueba de bombas

El muelle y los forros son de titanio g5 6al-4v anodizado en amarillo brillante, y las virolas están hechas de un precioso y exótico mokume negro. Para las  cachas he usado fibra de carbono custom de la máxima calidad de la casa Fatcarbon.

Hacen una pieza de máxima calidad, agresiva y colorida como los famosos y fieros guerreros aztecas que hicieron frente al gran Hernán Cortés y sus hombres en los llanos de Temalcatitlan.

Seis días habían pasado ya del desastre de la Noche Triste. Hernán Cortes vagaba con su mermado ejército en dirección a Tlaxcala buscando donde recomponerse. Pero no hubo tiempo. Un imponente contingente de 100.000 fieros guerreros Aztecas, los había dado caza.

El cerco se cerró sobre el pequeño ejército formado por aquellos 600 españoles y sus 3000 aliados Tlaxcaltecas con apenas 20 caballos y un puñado de piezas de artillería.

La lluvia de flechas fue tal que tapaba el sol. Oleadas de guerreros, vestidos como fieras, valientes como demonios los hostigaban sin descanso. Estaba todo perdido.

De pronto, un grito resuena entre la jauría “¡SANTIAGO!......¡Y CIERRA ESPAÑA!!  ¡SANTIAGOO!!.....¡¡ Y A ELLOOS!!” Entoces, y con el ímpetu de un trueno, una carga de caballería se arranca sin aviso. Pedro Alvarado, Gonzalo de Sandobal, Cristóbal de Olid y Juan de Salamanca, siguiendo al caballo del mismo Cortés, se adentran en las filas enemigas en una carrera suicida, cortando, tajando, ensartando y arrollando a todo lo que se cruzaba en su carrera y  logrando arrebatar el estandarte y la vida al general Matlazincatzin. Aquello supuso el final.

Nadie podía creer el milagro que allí Santiago obró.